viernes, 15 de mayo de 2015

La loba parda

Estando yo en la mi choza
pintando la mi cayada,
las cabrillas altas iban
y la luna rebajada.

Mal barruntan las ovejas,
no paran en la majada.
Vide venir siete lobos
por una oscura cañada,
venían echando suertes
cuál entrará en la majada.
La tocó a una loba vieja,
patituerta, cana y parda,
que tenía los colmillos

como puntas de navaja,
dio tres vueltas al redil
y no pudo sacar nada;
a la otra vuelta que dio
sacó la borrega blanca,
hija de la oveja churra,
nieta de la orejisana,
¡la que tenían mis amos
para el domingo de Pascua!
-¡Aquí, mis siete cachorros!
¡aquí, perra trujillana!
¡aquí perro! ¡el de los hierros!
¡a correr la loba parda!
Si me cobráis la borrega,
cenaréis leche y hogaza;
y si no me la cobráis,
cenaréis de mi cayada.
Los perros tras de la loba
las uñas desmigajaban;
¡siete leguas la corrieron
por una sierras muy agrias!
Al subir un cotarrito
la loba ya va cansada...
-Tomad, perros, la borrega,
sana y salva como estaba.
-No queremos la borrega
de tu boca alobada,
que queremos tu pelleja
pal pastor una zamarra;
el rabo para correas,
para atacarse las bragas;
de la cabeza un zurrón,
para meter las cucharas;
las tripas para vihuelas,
para que bailen las damas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario